Las características comunes de los aislantes ecológicos son las siguientes:

  1. Son saludables. Se trata de materiales naturales no tóxicos que no contienen plásticos ni ningún componente derivado del petróleo ni sustancias o aditivos que puedan ser perjudiciales para la salud.
  2. Son duraderos, reciclables y biodegradables.
  3. Precisan de un consumo mínimo de energía para su fabricación.
  4. Tienen una gran capacidad de aislamiento térmico.

Los tipos de aislantes que son menos dañinos para la salud son los siguientes:

El Corcho

El corcho es un material 100% natural que proviene de la corteza de los alcornoques, árboles que crecen en áreas de clima mediterráneo. Su producción es sostenible ya que incluso durante su extracción la generación de residuos es baja.  El Alcornoque renueva su corteza cada 9-12 años, y esto hace posible obtener corcho sin que se perjudique al árbol.

Como aislamiento se comercializa en planchas aglomeradas realizadas a través de presión y calor sin utilizar ningún tipo de cola.  También se puede encontrar en forma de virutas, granulado o triturado para rellenar cavidades e incluso proyectado sobre fachadas y cubiertas, suelos y paredes. El corcho podría tener como inconveniente su limitada resistencia al fuego.

La tendencia a la utilización de este material es creciente, llegando incluso a ser empleado como revestimiento de fachadas en la construcción de edificios.

La lana de oveja

Este material ha sido utilizado durante siglos como aislante térmico. Sus excelentes propiedades le permiten absorber la humedad ambiente. Es decir, refresca el ambiente. Por el contrario, en invierno las fibras se enfrían, absorben la humedad (puede llegar a absorber un tercio de su peso en humedad sin perder su capacidad aislante) y, al hacerlo, desprenden calor.

La lana como material aislante, deberá ser sometida a tratamientos de limpieza y protección.

Se trata de un material 100% ecológico y renovable ya que proviene de la esquila necesaria y regular del animal durante su vida. 

El cáñamo

Esta fibra natural de fácil siembra y rápido crecimiento, al no tener nutrientes en su tallo, no necesita ser fumigada ni el uso de abonos químicos. Además, la absorción de CO2 durante su crecimiento le confiere unas características especialmente sostenibles.

El lino

También de origen vegetal, esta planta es de cultivo fácil y ofrece una buena resistencia mecánica sin tratamientos adicionales, lo que la hace muy estable dimensionalmente. No obstante, no es recomendable su utilización en ambientes húmedos.

La celulosa

Los aislamientos térmicos basados en la celulosa se realizan con residuos de papel, básicamente de periódico. Este papel es molido y tratado con sales de que le proporcionan propiedades ignífugas, insecticidas y antifúngicas. Se obtienen así fibras de pequeño tamaño que pueden insuflarse en los huecos entre paredes y techos.

Los tableros de fibra de madera

Los tableros de fibra de madera están fabricados mediante un proceso húmedo, a partir de fibras de madera procedentes de restos de la corta en los bosques más limpios de Europa y de restos de la industria de la madera.  Se pueden colocar en paredes, tabiques, techos y forjados.

La estructura porosa de sus fibras favorece la difusión de vapor, lo que les confiere unas buenas características aislantes. Pero, además, tienen la particularidad de que estos tableros son capaces de absorber las ondas sonoras y mejorar considerablemente la amortiguación del ruido de impacto. Para que puedan mostrar su óptima capacidad aislante es conveniente montarlos en estado seco.