Uno de los sectores turísticos que más ha cambiando en los últimos años es el del alojamiento. Los nuevos gustos y necesidades de los turistas, los cambios en los canales de distribución y venta, los avances tecnológicos y el surgimiento de plataformas como Airbnb, han modificado radicalmente el sector de alojamiento.

A continuación destacamos algunas de las tendencias que están afectando al diseño, el servicio y el marketing, que desarrolla un hotel.

1.- Personalización en torno a las nuevas necesidades de turistas

Si durante varias décadas, las cadenas hoteleras intentaban ofrecer a sus clientes la misma experiencia y atmósfera en cualquiera de sus hoteles, la cosas han evolucionado y los turistas buscan alejarse de esta estandarización y encontrar propuestas de alojamiento singulares, que transmitan la autenticidad del destino donde viajan.

Los lobbies se redefinen – El diseño y la decoración de la recepción y las zonas comunes de los hoteles se están modificando, para adaptarse a las nuevas necesidades de los turistas.

El uso de los espacios se difumina – El mercado demanda que los espacios públicos del hotel sean funcionales y que se puedan adaptar a diferentes propósitos y eventos.

Co-working y Co-living – cada vez más empresas hoteleras desarrollarán modelos híbridos e informales, enfocados a ofrecer al huésped un mix de ambiente laboral y personal.

2.- Cambios demográficos

Las grandes cadenas están invirtiendo en la creación de nuevas marcas, diseñadas específicamente para adaptarse a las nuevas tendencias y gustos de los Millennials.

Por otro lado, el envejecimiento de la población en mercados maduros como el europeo y americano, va a incrementar el número de turistas de más edad (pero todavía activos), que demandan servicios adaptados a sus necesidades.

3.- Foco en lo local y autóctono

Los turistas actuales buscan experiencias relacionadas con el destino donde viajan, que les inspiren, les aporte un valor añadido y les generen un enriquecimiento o desarrollo personal.

Los turistas, cuando viajan, se quieren sentir más como un local y menos como un turista. Quieren actividades que les hagan entender y participar de la vida y la cultura del destino. Los hoteleros tienen que pasar de vender camas a vender experiencias.

Una buena idea para acercar a los huéspedes a la cultura del destino, es organizar dentro del hotel, exposiciones de artistas locales, charlas sobre cultura autóctona, o clases de cocina y artesanía local.

Reconexión – Los turistas buscan viajes que les aporten un valor añadido y un significado especial. Buscan que los hoteles les propongan actividades que les permitan recargar las pilas. Sesiones de yoga, meditación o mindfullness son algunas actividades demandadas. Para ello, también es importante ofrecer una gastronomía más sana y con productos locales y a poder ser orgánicos.

El hotel como centro de experiencias – Los turistas buscan experiencias. Y muchos demandan que el hotel, por si mismo, suponga una experiencia. Por eso más hoteles están programando actividades que junten en el hotel a huéspedes y locales: conciertos, sesiones de DJ o debates sobre temáticas de interés.

4.- Hoteles cada vez más sustentables y saludables

Los turistas cada día exigen que su opción de alojamiento sea más sostenible y que ofrezca opciones que les permitan tener unas vacaciones más sanas.

La eficiencia energética, las medidas para reducir el impacto en el medioambiente y el control de la huella de carbono que produce el hotel, serán elementos más analizados por los turistas, a la hora de elegir donde se alojan. También crece el desarrollo de políticas de responsabilidad social corporativa, por la que ciertos hoteles quieren aportar un valor a la comunidad donde están ubicados.

¿Y tú cómo pretendes enamorar a tus futuros huéspedes?